«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 8 de abril de 2013

Discurso sin la práctica revolucionaria

«Esencialmente un movimiento revolucionario debe de ser dirigido por revolucionarios moralmente incorruptibles y bien formados ideológicamente (…) cuando estos procesos son asumidos por una casta política que se caracteriza por afianzar sus privilegios estamos ante la reproducción histórica de las viejas formulas capitalistas. Si esa casta política se desarrolla hacia posiciones contrarias al socialismo como la defensa de formas de propiedad privada, la defensa de la «democracia burguesa» y en consecuencia de la dictadura de burguesía, la creación de formulas que le permitan secuestrar todas las formas del poder, al interior y al exterior de la organización estarán a la orden del día(…) Si se desarrolla un discurso fraseológico «revolucionario» que no se acompaña decididamente con la práctica revolucionaria, se ha de asumir que sencillamente estamos bajo la dictadura de los revisionistas, oportunistas, anti-socialistas (…) Los pueblos habrán de entender que el primer signo de traición es el discurso de unidad que implica renunciar elementalmente a los principios revolucionarios». (P.M.; KBML-1917.MK9, 2013)

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