«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 21 de febrero de 2013

La “izquierda” de clase media

Aunque el documento se centra en la realidad ideológica dentro del Estado español, el mismo puede ser extrapolado a cualquier realidad… El reformismo y el revisionismo siguen siendo los enemigos elementales de la transformación revolucionaria allá donde se pretenda… ¿Acaso podemos despreciar que las estructuras y superestructura resultante de las relaciones sociales existentes y determinadas por los modos de producción siguen sin ser cuestionadas en sus fundamentos?

El documento:


Es una “izquierda” de mercadillo, una “izquierda” que se une a la derecha para llamar “radicales” a la izquierda de verdad. La “izquierda” del “si le han detenido en una manifestación, algo habrá hecho”. Ellos dicen que son de izquierda, y lo dicen porque lo creen. Lo creen tanto como se creyeron lo de ser “de clase media”.

Son una “izquierda” a la que no le suena tan descabellado eso de “cambiar el PSOE desde dentro”, la “izquierda” que ha asumido las consignas que el capitalismo inventó para ella para hace creer que hay oposición, que eran libres, para poder gritar que aquí hay democracia. La “izquierda” del bipartidismo, que se sitúa de vez en cuando, con un débil discurso despolitizado, contra alguna consecuencia, pero nunca contra la causa, jamás contra el sistema.

Son la “izquierda” que señala al corrupto, pero nunca al corruptor. La “izquierda” que grita “¡no a la guerra!”, pero a la que no tiene porqué causarle contradicción alguna apoyar al partido que metió al pueblo en la OTAN. Una “izquierda” que dice estar informada porque lee los medios, mientras la izquierda que critica el sistema intentar entender lo que ocurre a través de la historia, de la lectura profunda, del conocimiento de raíz. Y es que es una “izquierda” que aún no ha comprendido que la solución para el pueblo no va a emitirse en prime time en una cadena propiedad de multinacionales.

Es una “izquierda” que nunca es peligrosa para el orden establecido, porque los mismos que mantienen ese orden, han creado su discurso, y lo han llamado de “izquierda”. Una “izquierda” que ha aprendido lo que es “izquierda” viendo La Sexta, que sabe lo que son los sobres, los sobresueldos y los coches oficiales, pero que no sabría ni empezar a definir el capitalismo. Esa “izquierda” acrítica y desclasada que tiene tan contenta al capital, la que repite lo de la “mala gestión”, la de la “crisis de valores”. La “izquierda” que mira al dedo y no a la luna.

Una “izquierda” que no sabe que no es izquierda. Una “izquierda” de clase media.

Desde la Parcialidad
La Mancha Obrera

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