«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 20 de enero de 2013

Revisionismo


«Se trata de un reflujo de las concepciones «socialistas» premarxistas cuyos planteamientos teóricos y prácticos son vertidos desde la pertenencia a organizaciones «marxistas», incluso se definen como marxistas aún cuando defienden la funcionalidad de lo que denominar «democracia liberal», negando con ello las contradicciones elementales existentes entre liberalismo, democracia —burguesa— y marxismo. En general se caracteriza por hacer propio muchos elementos del idealismo transcendental kantiano y neokantiano —introducen la idea de que el marxismo no es necesariamente materialismo—, y específicamente por la negación de la «lucha de clases» como elemento fundamental de las relaciones sociales derivado de las fuerzas económicas activas y pasivas que condicionan el flujo de los acontecimientos históricos e intentan explicar las contradicciones existentes al interior de las clase proletarias —derivada de la condicionalidad cultural capitalista y la alienación o contradicciones no antagónicas— en la lucha de clases, es decir, definen la lucha de clases como una fuerza que se proyecta hacia afuera y hacia adentro de la clase; o lo que es lo mismo, intentan rebatir el fundamento elemental del marxismo-leninismo, la «dictadura del proletariado» como extensión de la lucha de clases. Igual que los reformistas, defienden que las transformaciones sociales deben de ser conquistadas por un proceso «evolutivo» no revolucionario cuyo instrumento transformador ha de ser el sufragio universal dentro de sistemas partidocráticos, cuyo objetivo último habrá de ser la creación de un «capitalismo incluyente»; para ello se valen en sus tesis económicas de la descentralización y la ley del valor, a la que perpetúan como necesaria y fundamental en el socialismo, no existe campo donde no nieguen de forma más o menos enmascarada la aplicación de la lucha de clases y apuesten por un acuerdo intermedio que responda a sus intereses inmediatos». (Equipo de B. N.; Terminológico, 2013)

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