«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 25 de enero de 2013

Distorsiones y falsedades del “trotskista” Eastman, en su libro “Since Lenin Died”

En 1922, el periodista norteamericano Max Eastman, cuyo periódico financió en 1917 el viaje de John Reed a Rusia y publicó por entregas lo que sería el libro "Diez días que estremecieron al mundo", viajó, él mismo, a Rusia. Permaneció en la tierra de los Soviets hasta mediados de 1924, estableciendo amistad con Trotsky, desposando a una comunista rusa, participando en las reuniones de la Internacional y asistiendo además al XIII Congreso del Partido bolchevique, donde se conoció el "testamento" de Lenin. Apenas salido de Rusia, escribió y publicó en 1925 el libro "Since Lenin died", donde expone de manera distorsionada y falaz la lucha interna en el Partido bolchevique. En ese mismo libro revela la existencia del "testamento" de Lenin, pero deforma su contenido. El objetivo del libro es presentar a Trotsky como el sucesor de Lenin y como una víctima de la dirección del Partido bolchevique. Por "coincidencia", meses antes de la publicación del libro de Eastman, Trotsky había publicado sus "Lecciones de Octubre" en el que atacaba nuevamente a la dirección del Partido y al Partido mismo, e intentaba reescribir la historia de la revolución rusa, provocando la indignación y la respuesta inmediata del Partido y sus militantes bolcheviques. En 1926, en una actitud nada revolucionaria, Eastman le "dio" al New York Times una copia del "testamento" de Lenin. Nuevamente, esto coincidía con la campaña de la oposición unida, de oportunistas, contra el Partido y su dirección leninista. Eastman era el colaborador de Trotsky fuera de Rusia y el traductor al inglés de sus obras. En la década de 1930, abandonaría las ideas "socialistas" y en 1941, mientras la URSS era víctima de la agresión nazifascista, Eastman se convertía en uno de los editores de Reader's Digest ("Selecciones"), medio emblemático de desinformación del imperialismo norteamericano. Luego se convertiría en abierto anticomunista, apoyando en algún momento a McCarthy y asociándose también con los ideólogos del liberalismo burgués Hayek y Mises.

El libro de Eastman es la primera exposición sistematizada de la versión trotskista sobre la lucha interna en el Partido, posterior a la muerte de Lenin. Ahí se encuentra, en bruto, todo el arsenal que después de su expulsión de la URSS, Trotsky utilizaría en su lucha contra el Partido bolchevique y la URSS. En la siguiente carta, Stalin exige que Trotsky -la fuente de las afirmaciones de Eastman- se pronuncie sobre el contenido del libro en cuestión y lo denuncie por falsear los hechos. En la carta, Stalin desmiente la versión -que hasta hoy utilizan intelectuales burgueses, trotskistas y hasta comunistas desinformados- que dice que el "testamento" no fue leído en el Congreso, a la totalidad de los delegados. La "Carta al Congreso" de Lenin, si bien no se publicó en la prensa, fue conocida por los delegados que luego se encargarían de transmitirla en sus respectivas organizaciones partidarias. Trotsky, ante la espada y la pared, tuvo que pronunciarse contra las falsedades de Eastman, que él mismo había alimentado.

El documento:

Stalin, Lenin y Kalinin

Carta a los miembros del Buró Político del Comité Central y del Presídium de la Comisión Central de Control del PC (b) de Rusia

(17 de junio de 1925)

[...] Al leer el libro de Eastman me convencí de que no fue escrito inocentemente, que su propósito es desacreditar al gobierno de la URSS y al Comité Central del Partido Comunista de Rusia, y que con ese propósito Eastman se permite decir una variedad de calumnias y distorsiones apoyándose en la autoridad de Trotsky, en su “amistad” con Trotsky y en algunos documentos secretos que aún no han sido publicados. En particular me sorprendieron las referencias de Eastman a sus “charlas” con el camarada Trotsky sobre el llamado testamento de Lenin y sobre las “principales figuras del Comité Central”. También me sorprendieron sus afirmaciones acerca de que la autenticidad [de su texto] del llamado testamento de Lenin fue confirmada por “tres comunistas confiables de Rusia” a quienes “yo (es decir, Eastman) entrevisté por separado y quienes habían leído la carta recientemente, repitiendo de memoria sus pasajes más importantes”.

Considerando todo lo relatado, me quedó claro que no sólo sería intolerable sino absolutamente incorrecto pasar por alto la cuestión de la relación del camarada Trotsky con Eastman y su libro Since Lenin Died...

Otra cosa que me empujó a actuar fue el hecho de que todos y cada uno de los partidos burgueses y socialdemócratas ya han empezado a utilizar, en la prensa extranjera, el libro de Eastman contra el Partido Comunista de Rusia y el gobierno soviético. En su campaña contra los líderes del gobierno soviético, ellos toman ventaja del hecho de que ahora pueden respaldarse en los “testimonios” del “comunista” Eastman –un “amigo” del camarada Trotsky, con quien tiene “charlas”– para afirmar que Rusia está gobernada por un irresponsable puñado de usurpadores y embusteros.

No tengo ninguna duda de que el libro de Eastman es difamatorio, que rendirá enormes beneficios a la contrarrevolución mundial (¡y ya lo está haciendo!) y causará serios daños al movimiento revolucionario mundial.

Por eso considero que el camarada Trotsky –en quien Eastman ocasionalmente dice basarse en su libro, cuando habla contra los líderes del Partido Comunista de Rusia y de la autoridad revolucionaria soviética– no puede dejar pasar el libro de Eastman en silencio...

[...] sobre los miembros del Partido recaen ciertas obligaciones mínimas. Un miembro del Comité Central y del Buró Político –como lo es el camarada Trotsky en este momento– tiene un mínimo deber moral que el camarada Trotsky no puede ni debe rehusar. Este mínimo exige que el camarada Trotsky hable en la prensa inequívocamente contra el burdo falseamiento de hechos que son conocidos por todos. Falseamientos que el libro de Eastman se permite con el propósito de desacreditar al Partido Comunista de Rusia. Obviamente, el silencio del camarada Trotsky en este caso sólo puede ser interpretado como una confirmación o un pretexto para esas distorsiones.

Considero que el camarada Trotsky debería refutar por lo menos las siguientes distorsiones:

1.En la sección, “Ataque a la vieja guardia”, el librito de Eastman dice que “la carta de Trotsky [se refiere a un llamamiento a los comités locales de 1923 en conexión con la resolución del Buró Político sobre la democracia interna del Partido –J. Stalin] y algunos artículos complementarios en forma de folleto fueron prácticamente suprimidos por el Buró Político” [53].

2.Adicionalmente, en el capítulo 9 del libro de Eastman se dice que “el libro de Trotsky [se refiere al volumen 3 de las obras de Trotsky y “Lecciones de Octubre” –J. Stalin] fue prácticamente suprimido por el Buró Político hasta que ellos [esto es, el Comité Central del Partido Comunista de Rusia –J. Stalin] estuvieron seguros del éxito de su maniobra” [80-81].

Finalmente, el capítulo 14 del libro de Eastman dice que “escritos de Trotsky no aparecieron en público para refutar sus declaraciones [es decir, las del Comité Central –J. Stalin]. Esos escritos eran leídos en privado, conscientemente, por aquellas inteligencias que tenían el valor y la perspicacia para resistir la histeria oficial generalizada, estimulada y sostenida por el Estado” [125].

Considero que el camarada Trotsky debería refutar esas afirmaciones de Eastman por ser calumnias malévolas contra el Partido y el gobierno soviético. El camarada Trotsky no puede negar que ni durante los debates partidarios de 1923 o 1924, ni en ningún momento, el Comité Central obstruyó la publicación de artículos y libros del camarada Trotsky de ninguna forma.

En particular, el camarada Trotsky debe recordar que durante el debate de 1923, él mismo se negó –en su conocida declaración en la prensa– a replicar los argumentos de los representantes de la mayoría del Partido. También debe recordar el siguiente pronunciamiento “De los Editores” de Pravda, el órgano central:

De los Editores. En respuesta a la pregunta realizada por varios camaradas concerniente a por qué el camarada Trotsky no está respondiendo a la crítica al trotskismo, los editores de Pravda informan que hasta el momento ni el camarada Trotsky ni sus cercanos seguidores han sometido ningún artículo en respuesta a la crítica al trotskismo. (Véase Pravda nº 284 [13 de diciembre de 1924]).

2.El segundo capítulo del libro de Eastman dice que los líderes del Partido Comunista de Rusia están “suprimiendo los escritos del propio Lenin” [20], y en el capítulo 9 dice que ellos, es decir, los líderes del Partido, “aplaudieron la censura de sus [esto es, de Lenin –J. Stalin] últimas palabras a su partido” [92].

Considero que el camarada Trotsky también debería refutar estas declaraciones de Eastman porque son mentiras y difamaciones contra los líderes del Partido, el Comité Central y su Buró Político. Trotsky sabe muy bien, al igual que los demás miembros del Comité Central, que el relato de Eastman no corresponde a la realidad en el menor grado.

3.En el segundo capítulo de su libro, Eastman afirma que “todos los presentes en la reunión, incluyendo los secretarios, estuvieron no sólo contra las políticas propuestas por Lenin sino también contra la publicación del artículo” [25] [se refiere al artículo de Lenin “Cómo debemos reorganizar la Inspección Obrera y Campesina” –J. Stalin].

Considero que el camarada Trotsky también debería refutar estas afirmaciones de Eastman porque son evidentes calumnias. Él debe recordar muy bien, primero, que el plan propuesto por Lenin en su artículo no fue discutido sustancialmente en esa reunión; segundo, que el Buró Político fue convocado en relación con las declaraciones de Lenin en su artículo sobre la posible escisión del Comité Central –declaraciones que podrían haber provocado malentendidos en las organizaciones del Partido. El camarada Trotsky sabe que el Buró Político decidió enviar a las organizaciones del Partido, además del artículo de Lenin, una carta especial del Buró de Organización y del Buró Político del Comité Central estableciendo que el artículo no debería dar lugar a ninguna percepción de escisión en el Comité Central. El camarada Trotsky sabe que la decisión de publicar inmediatamente el artículo de Lenin y enviar una carta de los miembros del Buró de Organización y del Buró Político acerca del ausencia de una escisión en el Comité Central, fue aprobada por unanimidad, y cualquier insinuación de que la decisión del Buró Político sobre la publicación del artículo de Lenin fue aprobada bajo presión del camarada Trotsky es un disparate ridículo.

He aquí el texto de la carta:

Carta a los Comités Provinciales y Regionales. Estimados camaradas: El nº 16 de Pravda del 25 de enero, incluye el artículo de Lenin “Cómo debemos reorganizar la Inspección Obrera y Campesina”. Una parte de ese artículo habla acerca del rol del Comité Central de nuestro Partido y la necesidad de tomar medidas organizativas que permitan eliminar la posibilidad de –o hagan más difícil– una escisión en el Comité Central, si las relaciones mutuas entre el proletariado y el campesinado se hacen complicadas en conexión con los cambios derivados de la NEP. Algunos camaradas han llamado la atención del Buró Político sobre el hecho de que los camaradas de las provincias podrían interpretar este artículo de Lenin como una indicación de una reciente escisión en el seno del Comité Central, que habría impulsado al camarada Lenin a presentar las propuestas organizativas esbozadas en su artículo. Con el fin de eliminar la posibilidad de tales conclusiones –que de ninguna manera corresponden al verdadero estado de la situación– el Buró Político y el Buró de Organización consideran necesario poner en conocimiento de los comités provinciales las circunstancias que rodearon la redacción del artículo de Lenin.

El retorno del camarada Lenin a un trabajo de mucha presión, después de su enfermedad, lo llevó al agotamiento. Los médicos consideraron necesario prescribir al camarada Lenin un período de descanso absoluto, sin poder leer siquiera periódicos (dado que para el camarada Lenin leer periódicos no es, por supuesto, ningún entretenimiento o un medio de relajación sino una oportunidad para un intenso análisis de los problemas políticos actuales). No está de más decir que al camarada Lenin no toma parte de las sesiones del Buró Político y ni siquiera se le envían transcripciones de las sesiones del Buró Político y del Buró de Organización –una vez más, en estricta conformidad con las recomendaciones de sus médicos. Los doctores creen, sin embargo, que una completa inactividad mental es intolerable para él, por lo que se debe permitir al camarada Lenin mantener una especie de diario en el que anote sus reflexiones sobre diversos temas; parte de ese diario puede ser publicado en la prensa con la autorización del propio camarada Lenin. Esas condiciones externas que subyacen en la redacción de “Cómo reorganizar la Inspección Obrera y Campesina” demuestran que las propuestas contenidas en ese artículo no son motivadas por ninguna complicación en el seno del Comité Central sino por las opiniones generales del camarada Lenin sobre las dificultades que el Partido enfrentará en la época histórica venidera.

En esta carta estrictamente informativa no abordaremos los posibles peligros de largo alcance que el camarada Lenin apropiadamente plantea en su artículo. Sin embargo, los miembros del Buró Político y del Buró de Organización desean expresar, con total unanimidad y con el fin de evitar cualquier posible malentendido, que en el trabajo del Comité Central no existe absolutamente ninguna circunstancia que proporcione base alguna para temer por una “escisión“.

La presente aclaración se entrega bajo la forma de una carta estrictamente secreta, en lugar de publicarse en la prensa, para no dar a los enemigos la oportunidad de causar confusión y agitación mediante falsos informes acerca del estado de salud del camarada Lenin. El Comité Central no tiene duda que si alguien en las provincias ha sacado conclusiones alarmantes del artículo del camarada Lenin tal como se señala al principio de esta carta, los comités provinciales no demorarán en orientar correctamente a las organizaciones del Partido.

Miembros disponibles del Buró Político y del Buró de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Rusia:

Andreyev, Bujarin, Dzerzhinsky, Kalinin, Kámenev, Kuibyshev, Molotov, Rykov, Stalin, Tomsky, Trotsky.

Moscú, 27 de enero de 1923

4.El capítulo 3 del libro de Eastman habla sobre el “testamento” de Lenin.

“Uno de los más solemnes y ponderados pronunciamientos que hayan salido de la pluma de Lenin fue suprimido –en interés del “Leninismo”– por ese triunvirato de “viejos bolcheviques”, Stalin, Zinoviev y Kámenev... Ellos decidieron que podía ser leído y explicado privadamente a los delegados –mantenidos en la burocracia, hay que decirlo– pero no sometido a discusión en el partido como lo mandaba Lenin” [28-29].

Considero que el camarada Trotsky también debería refutar esta afirmación de Eastman por ser una maliciosa calumnia. Primero que todo, porque él sabe que el “testamento” de Lenin fue enviado al Comité Central para el uso exclusivo del Congreso del Partido; segundo, porque él sabe que ni Lenin ni la camarada Krupskaya “exigieron”, o en ningún modo propusieron, que el “testamento” sea sujeto de “discusión ante todo el Partido”; tercero, porque él sabe que el “testamento” fue leído a todas las delegaciones al Congreso sin excepción, es decir, a todos los miembros del Congreso sin excepción; cuarto, porque él sabe que cuando el presídium del Congreso preguntó al Congreso en su conjunto si el “testamento” era conocido por todos los miembros del Congreso y si era necesaria alguna discusión, el presídium recibió como respuesta que el “testamento” era conocido por todos y que no había necesidad de discutirlo; quinto, porque él sabe que ni Trotsky ni ningún otro miembro del Congreso presentaron ninguna protesta acerca de posibles irregularidades en el Congreso; sexto, porque él sabe que, en virtud de ello, hablar de supresión del “testamento” significa difamar malévolamente al Comité Central y al XIII Congreso del Partido.

5.El segundo capítulo del libro de Eastman dice que el “artículo [se refiere al artículo de Lenin sobre la cuestión de las nacionalidades –J. Stalin] que Lenin consideraba de ‘importancia primordial’ y que estableció que fuera leído en una conferencia del partido, pero que constituía un ataque directo contra la autoridad de Stalin y en consecuencia una aprobación de la autoridad de Trotsky, no fue leído en la conferencia del partido. El triunvirato decidió suprimirlo por el bienestar del partido” [23].

Considero que el camarada Trotsky debería refutar esta declaración de Eastman por ser claramente difamatoria. Él sabe, primero, que el artículo de Lenin fue leído por todos los miembros del Congreso sin excepción, en una sesión plenaria del Congreso; segundo, que fue nada menos que el camarada Stalin quien propuso la publicación del artículo de Lenin, señalando el 16 de abril de 1923 –en un documento conocido por todos los miembros del Comité Central– que “el artículo del camarada Lenin debe ser publicado en la prensa”; tercero, que el artículo de Lenin acerca del problema de las nacionalidades no fue publicado en la prensa sólo porque el Comité Central no podía dejar de tomar en cuenta que la hermana de Lenin, María Ilinichna, –quien tenía en su poder el artículo de Lenin– no consideraba posible publicarlo en la prensa. La camarada Fotieva, la secretaria personal de Lenin, en un documento especial fechado el 19 de abril de 1923, en respuesta a la propuesta de Stalin de publicar el artículo, dice: “María Ilinichna [la hermana de Lenin –J. Stalin] ha declarado que no se puede imprimir el artículo dado que no existe una orden directa de Lenin para publicarlo; sin embargo, considera posible que los miembros del Congreso tomen conocimiento de él...”. De hecho, agrega la camarada Fotieva, “Vladímir Ilich consideraba que ese artículo no estaba terminado ni listo para ser publicado en la prensa”; cuarto, que la afirmación de Eastman de que el Congreso no fue informado del artículo de Lenin, en consecuencia, calumnia al Partido.

6.En el segundo capítulo de su libro, Eastman, entre otras cosas, escribe lo siguiente acerca del “testamento” de Lenin: “No existe ningún misterio sobre mi posesión de esta información y de la precedente. Todo está incluido en los documentos oficiales robados por los contrarrevolucionarios y publicados en ruso, en Berlín, en el Sotzialistichesky Viestnik [El heraldo socialista]” [26].

Aquí Eastman una vez más falta a la verdad. No fue el “testamento” de Lenin lo que fue publicado en el Sotzialistichesky Viestnik, sino una maliciosa distorsión de él.

Considero que el camarada Trotsky debe pronunciarse sobre esta falsedad.

7.En el segundo capítulo del libro de Eastman, el camarada Kuibyshev es incorrectamente señalado como un oponente al plan de Lenin delineado en el artículo acerca de la Inspección Obrera-Campesina: “Hasta qué punto se han seguido las políticas esbozadas por Lenin puede ser inferido del hecho de que Kuibyshev... es ahora Comisario del Pueblo de la Inspección Obrera-Campesina y líder de la Comisión Central de Control del partido” [25].

En otras palabras, sugiere que cuando el Comité Central y el Congreso del Partido nombraron a Kuibyshev comisario de la Inspección Obrera-Campesina y presidente de la Comisión Central de Control, no pretendían implementar el plan de Lenin sino sabotearlo y hacer que fracasara.

Considero que el camarada Trotsky debería pronunciarse contra esta declaración difamatoria sobre del Partido porque él sabe que, primero, el plan de Lenin desarrollado en el artículo acerca de la Inspección Obrera-Campesina, fue aprobado por el XII Congreso del Partido; segundo, el camarada Kuibyshev fue y es partidario y promotor de ese plan; tercero, que el camarada Kuibyshev fue elegido presidente de la Comisión Central de Control en el XII Congreso (reelegido en el XIII Congreso) en presencia del camarada Trotsky y sin ninguna objeción de parte del camarada Trotsky o de otros miembros del Congreso; cuarto, el camarada Kuibyshev fue puesto a la cabeza de la Inspección Obrera-Campesina en el pleno del Comité Central del 26 de abril de 1923 en presencia del camarada Trotsky y sin ninguna objeción de su parte.

8.Eastman afirma en el primer capítulo de su libro: “Cuando Lenin cayó enfermo y fue obligado a retirarse del gobierno, recurrió nuevamente a Trotsky y le pidió que tomara su lugar como Presidente del Soviet de Comisarios del Pueblo y del Consejo de Trabajo y Defensa” [16].

Eastman repite lo mismo en el segundo capítulo de su libro: “Él [es decir, el camarada Trotsky –J. Stalin] declinó la propuesta de Lenin de convertirse en la cabeza del gobierno soviético y, de este modo, del movimiento revolucionario mundial” [18].

No creo que esta afirmación de Eastman, que por cierto no corresponde a la realidad, pueda dañar al gobierno soviético en modo alguno. Sin embargo, debido al burdo falseamiento de los hechos por parte de Eastman, en un asunto relacionado con el camarada Trotsky, éste también debería hablar contra esta innegable distorsión. El camarada Trotsky sabe que Lenin le propuso no el puesto de presidente del Consejo de Comisarios y del Consejo de Trabajo y Defensa sino el puesto de uno de los cuatro suplentes del presidente del Consejo de Comisarios y del Consejo de Trabajo y Defensa; teniendo en cuenta que ya había designado dos suplentes con anterioridad –los camaradas Rykov y Tsiurupa– y que contemplaba nombrar un tercero –el camarada Kámenev. He aquí el correspondiente documento firmado por el camarada Lenin:

Al Secretario General del Comité Central, camarada Stalin. Dado que el camarada Rykov ha salido de vacaciones antes del retorno de Tsiurupa (que se espera que regrese el 20 de setiembre), y que los doctores me prometen (por supuesto, sólo en el caso de que nada malo pase) un regreso al trabajo (al principio bastante limitado) para el 1 de octubre, creo que es imposible sobrecargar al camarada Tsiurupa con todo el trabajo en curso, por lo que propongo nombrar dos suplentes más (suplente del presidente del Consejo de Comisarios y suplente del presidente del Consejo de Trabajo y Defensa), esto es, camaradas Trotsky y Kámenev. Distribuyan el trabajo entre ellos con mi despacho y, por supuesto, con el Buró Político como la más alta autoridad. 11 de setiembre de 1922. V. Uliánov (Lenin).

El camarada Trotsky sabe que no hubo otros ofrecimientos de parte del camarada Lenin relativo a su nombramiento a la jefatura del Consejo de Comisarios o del Consejo de Trabajo y Defensa, ni antes ni ahora. Lo que el camarada Trotsky declinó, no fue el puesto de presidente del Consejo de Comisarios o del Consejo de Trabajo y Defensa sino el puesto de uno de los cuatro suplentes del presidente. El camarada Trotsky sabe que el Buró Político votó la propuesta de Lenin de este modo: a favor de la propuesta de Lenin estuvieron Stalin, Rykov, Kalinin; los que se abstuvieron fueron Tomsky y Kámenev; y el camarada Trotsky se “rehusó categóricamente”; (Zinoviev estuvo ausente). El camarada Trotsky sabe que el Buró Político aprobó la siguiente resolución sobre este asunto: “El Buró Político del Comité Central lamenta y toma nota de la categórica negativa del camarada Trotsky y propone al camarada Kámenev que asuma todos los deberes de suplente hasta el regreso del camarada Tsiurupa”.

Como se puede apreciar, los falseamientos realizados por Eastman son evidentes.

Estas son, a mi juicio, los ocho puntos ineludibles, los falseamientos más comunes de Eastman, que el camarada Trotsky está obligado a refutar si no desea justificar con su silencio los ataques difamatorios y objetivamente contrarrevolucionarios contra el Partido y el gobierno soviético.

En relación con esto, someto la siguiente propuesta al Buró Político:

PROPONGO QUE EL CAMARADA TROTSKY SE DESVINCULE RESUELTAMENTE DE EASTMAN Y HAGA UNA DECLARACION A LA PRENSA CON UN RECHAZO CATEGORICO DE, POR LO MENOS, LOS FALSEAMIENTOS DESCRITOS EN LOS OCHO PUNTOS ANTES MENCIONADOS.

El perfil político general de Eastman, que aún se llama así mismo comunista, difícilmente se diferencia del perfil de otros enemigos del PCR [Partido Comunista de Rusia] y del gobierno soviético. En su libro, caracteriza al Congreso del PCR de nada menos que de “implacable” e “insensible burocracia”, al Comité Central como a una “banda de embusteros” y “usurpadores”, a la promoción leninista (en el que 200,000 proletarios se unieron al Partido) como una maniobra burocrática del Comité Central contra la oposición, y al Ejército Rojo como a un conglomerado “roto en mil pedazos” y “carente de capacidad defensiva”. Estos hechos nos dicen claramente que en sus ataques contra el proletariado ruso y su gobierno, contra el Partido del proletariado y su Comité Central, Eastman ha superado a los contrarrevolucionarios corrientes y a los conocidos charlatanes de la Guardia Blanca. Nadie, excepto los charlatanes de la contrarrevolución, ha hablado nunca del PCR y del gobierno soviético en el lenguaje que el “amigo” del camarada Trotsky, el “comunista” Eastman, se permite utilizar. Sin duda el Partido Comunista de los Estados Unidos y la Tercera Internacional evaluarán apropiadamente las excepcionales proezas del Sr. Eastman.

José Stalin
17 de junio de 1925

Tomado de: Lih, Naumov & Khlevniuk (editores), Stalin’s Letters to Molotov
(Yale University Press, 1995, pp. 70-82).
Traducción de Diego Ríos.

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