«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mordaza al pensamiento crítico en el seno de la unión…


La unión europea no es sólo una organización de países que han querido construir un mercado sin fronteras, sino que se trata de una organización de estados creada con el único fin de satisfacer los objetivos de élites económicas que hallan sus raíces en la oligarquía del viejo continente… Para crear ese su proyecto y que además fuese exitoso se han valido de un proyecto político que promulga y “defiende las libertades” –las que los oligarcas y afines conciben como libertades-, y un supuesto estado de bienestar que no ha llegado a ser una realidad para todos y en el que la sociedad europea ha creído…

A la sombra de esos supuestos han ocultado su verdadero proyecto social, y no es otro que la sustracción de los derechos conseguidos por los pueblos durante siglos de luchas –un ejemplo es el aumento de las jornadas laborales, reducción de las indemnizaciones por despido, aumento de la edad de jubilación, criminalización de los trabajadores foráneos, etc.- especialmente en el campo laboral, en ese sentido hemos visto como todos los esfuerzos –independientemente a que se trate de gobiernos de derecha o socialdemócratas (una centroizquierda que en realidad es derecha)- por paliar los efectos de la crisis se han encaminado a la protección del gran capital y a la reducción de lo que hasta hace unos pocos años eran derechos incuestionables…, así pues nos encontramos que mientras los programas sociales –educación, salud, etc.- son vaciados de contenido, el capital financiero recibe ingentes cantidades de dinero del erario público para cubrir sus excesos…, haciendo que la deuda privada del sector se convierta en deuda pública, que por otra parte es irrecuperable.

Ocurre que para poder controlar a las masas se requiere de una maquinaria mediática que secuestre los valores culturales de la población, y de hecho lo han conseguido mayoritariamente, pero siempre hay sectores e individuos a los que es imposible someter mediantes la manipulación velada de las noticias, y es entonces cuando recurren a la creación de leyes creadas a medidas para poder controlar ese flujo de información no alineado –por ejemplo la censura de Al Aqsa TV en Francia-, pero claro, los estamentos supra-soberanos¹ (Banca, multinacionales, etc.) están interesados en el control social absoluto para asegurar su continuidad, y por ello recurren a nuevas formas de control de las masas, nuevo experimentos…, así encontramos que la UE aprobó el aumento de la horas laborales semanales de 48 a 60, Grecia el primer ensayo de las políticas neoliberales encaminadas a resolver una crisis neoliberal provocada por la banca neoliberal…; el nuevo experimento se está llevando a cabo en Hungría y versa sobre el control de la difusión de la información.

Y es que el gobierno ultraderechista del FIDESZ –con Viktor Orbán a la cabeza- ha creado leyes destinadas a la criminalización de la libertad de expresión –la “ley mordaza” que entrará en vigor el 1 de enero- y del control absoluto de los canales informativos –incluido internet-; el sátrapa y sus lacayos han suprimido en la misma las redacciones de los espacios noticiosos en la radio y televisión pública, las mismas tendrán su origen en un único centro de noticias en la agencia de prensa nacional, el objetivo es crear una visión noticiosa vertical y homogénea para el público húngaro; con el objeto último de evitar el pensamiento comparativo que es en definitiva la base del pensamiento crítico.

En caso de no cumplir la ley los medios considerados “transgresores” recibirán multas que imposibilitará su viabilidad -hasta 200 millones de forintos (unos 730.000 euros) para las televisiones nacionales, hasta 50 millones para los locales, los diarios y los portales de Internet hasta 25 millones de forintos y los semanarios con 10 millones-; e incluso se estipula la publicación de las fuentes –los informantes dejarán de estar protegidos, lo que ocasionará indudablemente que estos evitarán declarar o dar datos noticiosos ante la posibilidad real de convertirse en objetivo- como base fundamental para que la noticia sea publicada; la ley hace que cualquier publicación sea susceptible de ser considerada al margen de la ley. Pero el ataque de la libertad de expresión a través de la Autoridad Nacional de Medios y Comunicación (NMHH) incluye el nombramiento de Annamaria Szalai –apuesta personal de Orban- quien podrá aprobar decretos y reglamentos sin control parlamentario, según establece la ley, a la que se ha dotado de carácter constitucional. En el fondo de la cuestión está la malversación de fondos públicos hecha por el ejecutivo y la transformación –común en toda Europa- de deuda privada en pública, maniobras que han generando un descontento generalizado entre la población de la “Tierra de los Magiares”.
En lo que respecta a la UE, la medida ha creado algún mal estar y críticas entre algunos mandatarios y medios de comunicación…, sin embargo, la pobre cobertura dada al respecto, solo hace que ocultar al resto de ciudadanos la gravísima violación de los derechos elementales que está ocurriendo en el seno de la unión… Es incomprensible que no se produzca una condena unánime de estas políticas dentro de la UE y de la prensa dependiente ideológicamente -siempre presta a condenar o crear conflictos superfluos al respecto de la coartación de la libertad de expresión en otras latitudes-; salvo que como sospecho, estas serán las políticas que dominarán el panorama social de las sociedades europeas, que hallan en el libre pensamiento el último bastión de resistencia ciudadana en contra del autoritarismo…

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¹ La políticas económicas practicadas para paliar la crisis financiera han sido creadas en los despachos del FMI y el BM, brazos ejecutores de esa entidad privada que conocemos como Reserva Federal estadounidense, máximo organismo en manos de la oligarquía global.